En el léxico simbólico de la psique, el símbolo de la Vieja
es una de las personificaciones arquetípicas más extendidas del mundo.
Otras son la Gran Madre y el Padre, el Niño Divino, el Tramposo,
la Bruja o el Brujo, la Doncella y la Juventud,
la Heroína—Guerrera y el Necio o la Necia.
Sin embargo, una figura como La Loba
se puede considerar esencial y efectivamente distinta,
pues es el símbolo de la raíz que alimenta todo un sistema instintivo.
La esencia salvaje que habita en la naturaleza ha recibido distintos nombres
y ha formado una red de líneas entrecruzadas en todas las naciones a lo largo de los siglos.
He aquí algunos de sus nombres:
La Madre de los Días es la Madre—Creador—Dios de todos los seres y todas las obras, incluidos el cielo y la tierra;
la Madre Nyx ejerce su dominio sobre todas las cosas del barro y la oscuridad;
Durga controla los cielos, los vientos y los pensamientos de los seres humanos a partir de los cuales se difunde toda la realidad;
Coatlicue da a luz al universo niño que es un bribonzuelo de mucho cuidado,
pero, como una madre loba, le muerde la oreja para meterlo en cintura;
Hécate es la vieja vidente que “conoce a los suyos” y está envuelta en el olor de la tierra y el aliento de Dios.
Y hay muchas, muchas más…
Todas ellas son imágenes de quién y qué vive bajo la montaña,
en el lejano desierto y en lo más profundo.
-Klarissa Pinkola-
"Mujeres que corren con lobos"
